Muchas de nuestras espesuras ribereñas y carrizales cuentan con un pequeño inquilino, que rara vez se deja ver, pero que deja oír a menudo un insistente y característico canto, que emite incluso en los fríos días invernales. Se trata del ruiseñor bastardo, un pajarillo discreto y escondedizo, de rasgos poco llamativos, que se refugia entre la vegetación cercana al agua y que prefiere climas suaves y cálidos, por lo que sus poblaciones pueden verse muy afectadas durante los inviernos rigurosos.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario