Esta especie estival en la Península Ibérica, de hábitos más propios de
un ave esteparia que de un charrán, es la única de su familia que
presenta un pico corto y robusto como el de una gaviota. Este pico
responde a su adaptación a una dieta basada en insectos, diferente a la
de otras especies de charranes. Este régimen alimentario le permite
asentarse en ciertos hábitats interiores, tanto en el periodo
reproductor como durante las
migraciones, que no son ocupados por otros charranes.




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