Para el habitante de las tierras interiores de la Península, la
visión de un grupo de medianas gaviotas que siguen la reja del arado o
se posan en las
orillas de los ríos urbanos ha dejado de ser una sorpresa. Se trata de
gaviotas reidoras, uno de los láridos más abundantes y mejor repartidos
en
el Paleártico. El éxito de esta especie tiene mucho que ver con su
capacidad para alimentarse de casi cualquier resto orgánico. Hace ya
décadas,
comenzó a colonizar la Península como reproductora, y como invernante es una especie en creciente aumento.




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