La aparición del fumarel cariblanco está muy condicionada por el nivel hídrico de los humedales, ya que, al construir nidos flotantes, requiere una profundidad de agua aceptable. En los años favorables resulta un espectáculo observar, en los humedales más querenciosos, a cientos de fumareles alimentándose sobre la lámina de agua. Es una especie inconfundible en plumaje nupcial, con las distintivas mejillas blancas, muy visibles. En cambio, en plumaje de invierno o durante la muda puede pasar inadvertido entre otros fumareles y charranes.



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