El más silencioso y retraído de nuestros búhos es también uno de los
peor conocidos. De hábitos estrictamente nocturnos y más bien
forestales, se
trata de una especie ampliamente repartida por nuestro territorio,
aunque con desiguales densidades. Durante el invierno recibimos un
importante
contingente de aves procedentes de altas latitudes del continente
europeo que, olvidando su carácter habitualmente esquivo y solitario,
suelen agruparse en concurridos dormideros.



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